Encefalitis

La encefalitis es la inflamación del cerebro. Puede tener muchas causas, pero la más frecuente es una infección viral.

Las complicaciones de la encefalitis varían, en función de factores tales como la edad, la causa de la infección, la gravedad de la enfermedad inicial y el tiempo desde la aparición de la enfermedad hasta el comienzo del tratamiento. Las personas con enfermedad relativamente leve se suelen recuperar en pocas semanas sin complicaciones a largo plazo.

Algunos de los virus que pueden provocar encefalitis son:

  • Virus del herpes simple. Tanto el virus del herpes simple tipo 1, responsable de causar herpes labial o herpes febril alrededor de la boca; como el virus del herpes simple tipo 22, que provoca herpes genital, pueden causar encefalitis.
  • Otros virus del herpes. Alguno de estos virus son el virus de Epstein-Barr, que frecuentemente provoca mononucleosis infecciosa, y el virus de la varicela-zóster, que suele causar varicela y culebrilla.
  • Infecciones en la infancia. Las infecciones frecuentes en la infancia, tales como el sarampión, paperas y rubéola, solían ser causas bastante frecuentes de encefalitis secundaria. Estas causas ya no son frecuentes en nuestro país debido a que hay vacunas disponibles contra estas enfermedades.


La inflamación puede dañar el cerebro, lo que puede ocasionar un estado de coma o la muerte.

Otras complicaciones, que varían enormemente en cuanto a la gravedad, pueden persistir durante meses o ser permanentes. Algunas de estas complicaciones pueden ser las siguientes: fatiga persistente, debilidad o ausencia de coordinación muscular, cambios en la personalidad, problemas de memoria, parálisis, defectos de audición o visión y deterioros del habla.

¿En qué nos puede ayudar la neuropsicología al tratamiento de la encefalitis?

Una vez al paciente ya le han dado el alta médica del causante de la encefalitis, hay que valorar si existe alguna consecuencia neurológica debida a la inflamación del cerebro. Por lo que el primer paso siempre es realizar una valoración neuropsicológica que explore los distintos síntomas que puedan persistir.

Una vez se conocen los distintos déficits hay que realizar un tratamiento neuropsicológico con el fin de reducir y minimizar los efectos que la inflamación han ocasionado en el cerebro.

Solicita tu primera visita